en Derecho internacional

EEUU y Europa, dos visiones confrontadas entorno al Protocolo de Kyoto.

Carolina Barelles Argamasilla, Abogada.

Uno de los asuntos centrales de la política internacional de nuestros días es, sin duda, la postura de los diferentes gobiernos e instituciones internacionales ante el cambio climático. Este problema requiere una respuesta global, respuesta que se ha intentado encauzar a través de la Cumbre sobre el Protocolo de Kyoto que tuvo lugar el pasado mes de noviembre de 2000 en la Haya en el seno de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático y que ha supuesto el nacimiento de graves problemas al Protocolo de Kyoto, único instrumento internacional con carácter de acuerdo o contrato entre todos los países para luchar contra el cambio climático.
Dos posiciones aparecen claramente enfrentadas respecto a la reducción de las emisiones de gases previstas en el Protocolo: la posición europea, favorable a la reducción de dichas emisiones y la posición americana, claramente contraria.

La próxima tentativa de acuerdo tendrá lugar en la reunión informal prevista en julio de 2001 en Bonn, cuyo orden del día consistirá en la discusión de las reglas y modalidades del Protocolo, a fin de clarificarlo y definir cuál será su eficacia jurídica entre las partes que lo ratifiquen.

A) La posición americana

EEUU, primer emisor de gases de efecto invernadero, junto con Japón, Canadá y Australia (el llamado “Grupo del Paraguas”) únicamente reconoce en el Protocolo, firmado en Kyoto en diciembre de 1997, los mecanismos denominados de flexibilidad.

La oposición americana a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero tiene origen en la presión de los numerosos “lobbies” o grupos de presión agrupados tras la Cámara de Comercio Internacional (CCI); compañías energéticas americanas, así como la American Farm Bureau Federation (AFBF), que es uno de los grupos de presión estadounidenses más poderosos.

El Senado de los EEUU se opondrá a la ratificación del Protocolo de Kyoto hasta que no se den dos condiciones: que los compromisos de reducción puedan cumplirse recurriendo sin límite al mecanismo del mercado, es decir pudiendo comprar los derechos de emisión a países subdesarrollados y que los grandes países en desarrollo como la India y China se comprometan a limitar sus emisiones.

Los EEUU, tal y como dijeron en la reunión informal que tuvo lugar en Nueva York el pasado 21 de abril, asistirán a Bonn pero manteniendo la misma actitud contraria al Protocolo, por lo que probablemente fijen tal fecha para el anuncio de su retirada del Protocolo.

B) La posición de la Unión Europea

Pese a las presiones británicas, la Unión Europea no suscribe la posición americana y demanda reducciones mayores de las emisiones de la Comunidad Europea para el periodo 2008-2012, fijadas por el Protocolo de Kyoto en una reducción del 8% con respecto a los niveles de 1990.

La Unión Europea se fija como objetivo la ratificación del Protocolo en el 2002 e intenta que las demás partes hagan lo mismo progresando en la vía de las negociaciones, por cuanto la Presidencia Sueca ha iniciado negociaciones bilaterales y multilaterales con gran parte de Estados en las últimas semanas, entre otros; Canadá, Rusia, Irán, China y Japón.

Así, la Comisión Europea ha propuesto el 6º Programa de Acción Medioambiental denominado “Medio Ambiente 2010: nuestro futuro, nuestra elección” integrando como una de las cuatro grandes áreas de actuación de éste, al cambio climático. Este Programa prevé una reducción de las emisiones superiores a las contempladas por el Protocolo de Kyoto, concretamente la Comisión solicita una reducción global de las emisiones del 20-40% para el 2020.

Además, este Programa que fijará los nuevos objetivos y acciones de la Unión Europea en materia de política medioambiental, una vez adoptado por el Consejo y el Parlamento Europeo, se aplicará también a los nuevos Estados miembros, de modo que la posición negociadora de la Unión Europea se verá reforzada en las negociaciones internacionales sobre el clima. También los países candidatos a la adhesión se verán influenciados por la política medioambiental europea, por cuanto deberán aplicar la legislación comunitaria de medio ambiente.

El Consejo Europeo de Göteborg que tendrá lugar este mes de junio de 2001 y la cumbre entre EEUU y la Unión Europea que tendrá lugar paralelamente al Consejo constituirán un paso más en las negociaciones antes de las conversaciones informales que tendrán lugar en Bonn en una fecha aún no determinada entre el 16 y el 27 de julio de 2001. La posible negativa americana a la ratificación del Protocolo no implicará la no ratificación por parte de la Unión Europea, prevista para antes del 2002, que ve en el Protocolo de Kyoto el único instrumento jurídico internacional eficaz para la lucha contra el cambio climático y que desea dar ejemplo a los países en desarrollo apostando por la reducción de los gases de efecto invernadero.